
Nunca más lo volvió a esperar. Sabía que no volvería o, simplemente que no estaba conciente de cada paso que daba, cada paso que sin saber, le iba a costar. Se propuso dejar de pensar en todo aquello que le hacía mal. Y aunque no pudo, sabía también que por él había sentido lo que jamás había sentido por alguien antes, y había llegado a darse cuenta de que realmente quería permanecer a su lado. Pero el tiempo le demostraba lo contrario, no se interesaba. Hasta que un día sintió que no aguantaba más, quería decirle que se sentía perdida, que le faltaba su presencia. Y no lo hizo, logró sobrevivir, se mostró fuerte y aunque siempre se guardó todo eso adentro, nunca lo dijo.
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